
El Consejo de Cooperación Bibliotecaria de España publicó en 2026 un informe de 135 páginas sobre la realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública, disponible en acceso abiertoAcceso abiertoModelo por el que la producción científica se publica en línea, gratis para el lector y con permisos de reutilización. Es una vía de justicia informativa para las universidades que no pueden pagar suscripciones. y reseñado por Universo Abierto. No voy a resumir aquí sus conclusiones porque el documento merece lectura completa, pero el gesto importa: un órgano que coordina administraciones dedica un volumen entero a cómo se trabaja, no a qué se colecciona.
En mi experiencia formando bibliotecarios, la conversación sobre la biblioteca públicaBiblioteca públicaServicio de acceso libre y gratuito a la información, la lectura y la cultura, sostenido con fondos públicos y abierto a toda la comunidad sin condición de matrícula ni pertenencia. siempre empieza por el edificio y termina en el catálogo. El personal aparece al final, como anexo. Que el título hable de la realidad profesional del personal y no de la situación de las bibliotecas mueve el eje hacia donde debe estar. En América Latina ese movimiento sigue pendiente: nos falta un diagnóstico honesto, hecho por una instancia que reúna a varias instituciones, sobre quién atiende las salas de lectura de la República Dominicana, qué formación tiene y en qué condiciones trabaja.
Sin ese diagnóstico, cualquier política de fortalecimiento se diseña a ciegas. Lo decíamos ayer en Más bibliotecas rurales, pero con bibliotecarios profesionales: abrir sedes es la parte fácil.
En Argentina, Palabra Clave publicó una nota que reflexiona sobre el papel de la referencia especializada en las bibliotecas universitarias entre 2023 y 2026, con la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata como caso testigo. El texto sitúa el análisis en el contexto de ajuste que atraviesan las universidades argentinas desde 2023[^1].
Lo que me interesa está en otro lado. La nota defiende la referencia especializada justo cuando todo empuja hacia el autoservicio. Un servicio de referenciaServicio de referenciaServicio en el que un profesional ayuda al usuario a formular su necesidad real de información y a resolverla. La entrevista de referencia es su núcleo y es, todavía, lo que ningún buscador sustituye. sostenido por alguien que conoce el campo disciplinar es lo que separa una biblioteca universitaria de un repositorioRepositorio institucionalArchivo digital donde una institución reúne, describe y da acceso a su producción académica. Bien mantenido es la memoria científica de la universidad, y mal mantenido es un disco duro con URL. con sillas. Esa diferencia se pierde sin comunicado, cuando la plaza vacante no se repone y el mostrador lo cubre quien puede.
La nota argentina hace lo que debería hacer toda publicación del área: documenta una pérdida y la nombra. Eso sirve más para la incidencia que diez artículos sobre innovación con estudio de caso incluido.
Mientras eso pasa, la tecnología no espera. Google presentó Expert Intelligence, una función integrada en Gemini Notebook que permite incorporar títulos comprados en Google Play Books y conversar con ellos, según lo describe Julián Marquina. Se pueden formular preguntas sobre el contenido y generar materiales para comprenderlo mejor.
En paralelo, el congreso de la IFLAIFLAFederación internacional que agrupa a las asociaciones de bibliotecarios y bibliotecas del mundo, fija normas profesionales y representa al sector ante organismos internacionales. de 2026 incluyó un póster de Minseo Kim y Shelby Kruger que propone un marco colaborativo para la alfabetización crítica en IA en bibliotecas públicas, difundido por Universo Abierto. Leídas juntas, las dos noticias dicen algo incómodo: la herramienta ya resuelve la parte del proceso que antes justificaba media hora de mostrador, y el marco para enseñar a usarla con criterio todavía está en formato de póster.
No me convence la lectura catastrofista que ve aquí el fin de la referencia. Veo lo contrario. Si la máquina responde preguntas sobre un texto, el valor del bibliotecario se corre hacia lo que la máquina hace mal: enseñar a dudar del texto, verificar la fuente y decidir qué preguntar. Eso tiene nombre viejo, alfabetización informacionalAlfabetización informacionalConjunto de competencias que permiten reconocer cuándo se necesita información, localizarla, evaluarla con criterio y usarla de forma ética y eficaz. No es un curso de manejo del catálogo, es una capacidad de pensamie..., y lleva décadas en nuestros planes de estudio, muchas veces como materia teórica de un semestre.
Un egresado de bibliotecología que nunca diseñó una actividad de alfabetización en IA con usuarios reales no va a improvisarla el lunes en el mostrador. La competencia no se adquiere leyendo el póster de Kim y Kruger, ni descargando el informe español.
Hay proyectos que muestran el camino con recursos mínimos. En España, Relatos Compartidos reunió 400 audiolecturas de escritoras y convoca una wikimaratón para visibilizar su legado, según cuenta BiblogTecarios. Detrás hay curaduría de colección, edición de audio, licencias, trabajo con Wikipedia y convocatoria comunitaria. Nada de eso se improvisa, y casi nada aparece con ese nombre en un programa de asignatura.
Mi propuesta para los programas de formación de la región:
En pocas semanas arranca el XII Congreso Nacional de Bibliotecas Móviles en Santiago de Compostela, del 23 al 25 de octubre. En noviembre siguen las XXIII Jornadas Bibliotecarias de Andalucía. Son espacios donde estos asuntos se discuten cara a cara, con colegas que tienen el problema delante.
La pregunta que dejo es simple y se responde sin presupuesto: en su biblioteca, ¿quién es la persona responsable de la alfabetización informacional? Si la respuesta es todos un poco o nadie en particular, acaba de encontrar el primer punto de su plan de formación.
Analiza la realidad profesional del personal de las bibliotecas de titularidad pública en España. Son 135 páginas publicadas en 2026 por el Ministerio de Cultura y disponibles en acceso abierto, un diagnóstico que en América Latina aún no tiene equivalente.
Enlazar esta respuestaEl trabajo de Minseo Kim y Shelby Kruger, presentado en el WLIC 2026 de la IFLA, plantea un marco colaborativo para la alfabetización crítica en IA en bibliotecas públicas. La idea de fondo es que la brecha se cierra con formación y trabajo conjunto entre bibliotecas, no con herramientas sueltas.
Enlazar esta respuestaEs una función integrada en Gemini Notebook que permite incorporar libros comprados en Google Play Books y conversar con ellos mediante preguntas. Para las bibliotecas desplaza el valor del servicio hacia la verificación de fuentes y la alfabetización informacional.
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